El tiempo se considera en ocasiones una ficción del hombre para aprehender uno más de los aspectos de una existencia que no termina de comprender, la temporalidad se asemeja a un valor filosófico, de no ser porque el aspecto biológico que trae aparejado es brutal.
No se siente el tiempo, se dice con regular frecuencia, y es cierto, fue ayer cuando junto a mi viejo terminamos por primera vez Super Mario Bros en mi primer nintendo, y hace apenas unas horas Javi-Javi se ha quedado dormido después de nuestra enésima sesión de Super Smash Bros Brawl, cerraré los ojos y mis hijos serán padres, y yo un recuerdo que se diluye en sus respectivos córtex.
En la foto que ilustra esta entrada cumplí seis años, que es un año menos que el celebrado por Javi-Javi hace apenas veinte días. Yo, en marzo siete, valiente e irremediablemente cumpliré treinta años.